Sueños inconclusos de Un Soñador Despierto

«…carta de amor intitulada…»


Escribo estas palabras y mi alma se me escapa cual relámpago, y vuelve, y sigo aquí, huye desesperada a tu presencia, y no sé cómo evitarlo. La dulzura de tu rostro me domina, la belleza afrodisiaca de tus labios consume mi mente en estas horas solitarias. El recuerdo de tu cuerpo junto al mío me controla, me seduce, brilla como sol en el horizonte de mis pensamientos arremolinados y fugaces. Me quemas, de cenizas renazco cual ave fénix, fallezco cuando mis ojos no pueden palpar el verde confuso de los tuyos; retoño, vivo, en el momento en que mis mejillas pueden volver a acariciarte. Extraño todo de ti, extraño la forma en que me miras y cómo te sonríes, extraño la delicadeza de tus manos recorriendo cada rincón de mi cuerpo tembloroso, extraño el olor de nuestros cuerpos, extraño el calor de tu energía en la yema de mis dedos, tu sabor, tus palabras, tu pelo, el lóbulo de tu oreja, tus brazos fuertes rodeando mi cintura, el pinchazo del marabú en mi cuello, los sonidos de la noche, los demonios, los ángeles perversos, los impulsos, el canto divino de nuestras almas a un Dios crucificado, tu sexo erguido, estandarte proclamando la victoria arrebatadora de la carne, el sabor de la sangre en mi boca, los deseos insatisfechos, la pureza virginal de nuestros últimos besos, el roce delicado de nuestros labios, el negro cielo escupido por millares de estrellas vigilantes, guardianas de nuestra locura. Extraño todo de ti y no sé por qué, no sé por qué rayos escribo esto, no sé si algo en realidad pasó, no sé si existo, si algo ha sido real, no sé si te quiero o te amo o te odio, solo sé que explotaría si no lo llegara a escribir, solo sé que por algún azar cósmico en las vías multidimensionales del destino, mis electrones, se han reunido con los tuyos, y que ahora, fuerzas gravitacionales invencibles me sustraen de esta irrealidad y me llevan junto a ti.

Baco inmortal, invoco tu poder, ebrio de amor, quiero yo yacer, conquistando los verdes palacios, derrochando alegría a tus pasos. Uvas, vinos, banquetes, delicias, bendice la orgía, santifica las castas primicias. Esta noche, en el sabbat, comeré de tu cuerpo, saciaré mi dolor, gritaré de furor. El calor penetrante vaciará mis entrañas, de una savia maldita por el odio de Onán, y cuán grande será mi vendimia, con la oz en la mano, blancos campos segados por mi, copa lista a la sangre y al vino, mezcla exhausta de cielo y de tierra, de campo y ciudad, de amor y placer.

Me muero de ganas de verte, alma pecadora, ángel descarriado, belleza derrochada en una flor que se niega a amar, que se burla, y me reduce en su sarcasmo, a repetir, como eco, las últimas palabras que me dijera en nuestro último encuentro. Triste castigo el mío, sublime recompensa de los dioses, dioses que invoco sin respuesta, alma que sufre en el abismo, cuerpo que goza eventualmente en el Olimpo, reflejos asesinos de flores amarillas. Luces rojas, manzanas prohibidas, Narcisos inconquistables, sombras. Sauces como flautas cantando en el desierto. Hoy siento un deseo indomable, rebelde, destructor, un deseo frenético que mueve mis dedos casi sin sentirlos, y también hoy siento, cual dialéctica lucha de luz y de sombras, un sentimiento profundo que me conmueve, me desconcierta, que no acierto a definir, que me hace sentir una nolstalgia inconmesurable por esos nativos instantes en que pudimos sentir nuestros cuerpos a una distancia considerable, nativos instantes en los que fuimos inocentes, inocentes a pesar de lo que hicimos, inocentes aún cuando el desquicie y la locura parecían dominar. Eres más que un ángel para mi, más que un actor que toma una máscara divina y otra diabólica por momentos, eres más que un libra, eres más que un muchacho lindo de diecinueve años, eres más que un amante, eres la persona, no una persona. Por eso te quiero, aunque no des crédito a mis palabras, aunque me creas irracional, aún cuando tú no sientas lo mismo por mi, te quiero por el simple hecho de haber llegado a mi vida, por la sencilla razón de que siempre he esperado por ti y estoy felíz de haberte encontrado. Discúlpame si he sido un poco inconcorde, a veces, debemos darle libertad a nuestro corazón para que se exprese, y nuestro corazón se aprovecha y se comunica de maneras misteriosas, con formas que luego no entiende nuestra razón y es, porque el corazón, tiene razones que la razón no entiende. Te extraño, te quiero, mi vida está siempre girando alrededor de ti, en cada momento pienso en ti y no sé por qué lo hago, a lo mejor algún dios me lo explique algún día, tal vez si, tal vez no, tal vez todo esto solo ha sido un sueño, no lo sé.

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